Se podría decir que como autores, y por propia definición somos todos. Autor de una obra, una acción o que provoca algo. Poco importa, por que seguimos siendo todos. Tú, que escribes un comentario, o tú, que cometes el gravisisimo delito de tocamiento de pelotas al poner la música a tope (bueno, al menos eso pensará tu vecino).
Si coges un micrófono y haces como que cantas pues serás cantante. De culo, pero sí, resulta que es así. Si decides escribir un blog, serás autor. Si decides salir a la calle y hacer una pintada, pues sí. Y doble: de la obra y del ¿delito?. Que mientras no sea para joder, lo podríamos dejar en arte.
Aunque claro está que en ningún momento se te pasó por la cabeza vivir de ello. Sería como tener un soplo de inspiración en un momento de tu vida y querer vivir el resto de ello. Afortunadamente, en este mundo nadie hace eso…
En el mundo de la música y los CD’s de Malena Gracia, Alejandro Sanz y Manu Chao, acompañados de chaparrones inhumanos (¡parad ya e iros, ¡por favor!!) pasa. Penoso cuanto menos. No, no se vive de la propia venta del disco. De hecho, el propio autor recibe una cantidad irrisoria por cada disco de música que vende. No siempre, pero sí en la gran mayoría de los casos: entre el lugar de venta, packaging, sociedades de autores y compañías discográficas lo que le queda al autor es ridículo. Pero de cierta forma cuando la sociedad de autores se lucra, los grandes autores también lo hacen. No mucho, pero sí suficiente para tener una modestita mansión en Miami y un pequeño y viejo jet, el más caro del mundo y mejor preparado.
La formula de vivir del cuento sigue siendo válida pasado el éxito: insultar a los que no han pagado por tu disco. Es fácil y no te costará nada: en alguna entrevista, di que aquellos que descargan eso que tú llamas música son unos paletos, gilipollas, ladrones y subnormales. Y de paso que desconecten Internet que no hace más que joder a la cultura. Ahora, a ver como los autores.
El día que necesites comprar algo (claro, estás sin dinero, y quieres un Airbus de esos, que tienen hasta casino, no veas como mola) pues piensa que todos son criminales. Por que todos tienen eso que llaman Internet, y se bajan mi música casi seguro. Y luego la graban en cederróns. Y claro, pasa lo que pasa que yo no gano nada.
Inventemos un impuesto revolucionario. Huy, qué bien suena. Hacemos pagar a todo el mundo por lo que sea. Ordenadores, impresoras, discos duros, cedés, deuvedés… por que al fin y al cabo podemos piratear con todo. Y odiamos los controles del aeropuerto pero en fin, qué le vamos a hacer. Por que sabemos que ellos son criminales, escoria.
Pues ya está, el canon es desmesurado, tienes al gobierno cogido por los cojones y estás ganando a saco. Por que eres autor y debes recibir remuneración por aquello que fue un exito hace diez años.
Ahora a joderse.